Esta es una de las primeras señales de que el intestino está cargado de impurezas

Poca gente sabe, pero las alergias, la artritis, los dolores de cabeza, los problemas de piel, los tumores, y muchos otros problemas de salud que afligen a las personas en nuestra civilización industrializada pueden estar directamente relacionados con enfermedades del intestino y su mal funcionamiento.

El intestino representa la tercera etapa que los alimentos ingeridos en las comidas deben atravesar en su viaje dentro de nosotros.

Ellos pasan primero por la boca, donde deben ser bien masticados y mezclados con la saliva.

Después el estómago, donde sucede buena parte de la digestión.

Y finalmente por ese largo tubo donde la digestión se completa – el intestino.

En el se absorben los nutrientes, y lo que queda del bolo fecal se vuelve semisólido para poder ser eliminado.

Como consecuencia de este proceso, al menos tres veces al día transitan en el intestino los alimentos y las bebidas que consumimos en las comidas principales.

En la primera mitad del siglo 20, Arbuthnot Lane, cirujano del rey de Inglaterra, se especializó en la amputación de fragmentos enfermos del intestino y en coser las puntas que sobraron para hacer que el órgano recobrase su capacidad de funcionamiento.

El observó un curioso fenómeno: algunos meses después de pasar por intervenciones en el colon, algunos pacientes se curaban de enfermedades que no tenían, aparentemente, ninguna conexión con el órgano operado.

Entre ellos, un muchacho sanó de una grave forma de artritis y una mujer se curó completamente del bocio que la hacía sufrir.

Estas y otras experiencias convencieron al cirujano Lane de que la intoxicación intestinal – sobre todo la del colon – podía contribuir a la enfermedad de otras partes del organismo que parecían no tener relación con los intestinos.

En la actualidad, la medicina oficial declara no haber descubierto la causa de muchas enfermedades que afligen a la humanidad, entre ellas el cáncer, tumores, enfermedades autoinmunes, varios problemas de la piel (psoriasis, etc.), alergias ambientales y alergias e intolerancias alimentarias, Que son cada vez más numerosas.

¿Por qué aún no han descubierto las causas de estos problemas?

Según el médico y escritor Bernard Jensen, al examinar casos de intoxicación orgánica, la medicina tiene en cuenta sólo los venenos que pueden llegar del medio externo (hongos, sustancias químicas, gases, etc.) y no evalúa aquellos que pueden ser criados en el intestino Y se difunde al resto del organismo, perjudicando la buena salud de otras áreas de él.

Este error es sorprendente.

En un pasado no muy lejano, la limpieza intestinal era considerada muy importante, y la purga mensual, así como los periódicos enemas de los que las personas más viejas ciertamente se acordarán, era un signo evidente de ello.

El intestino, con su notable área de contacto con los productos de la digestión (alrededor de 300 metros cuadrados de superficie!), Representa uno de los “órganos” más influyentes del cuerpo.

Que realiza importantes funciones digestivas, promueve la absorción de los nutrientes y colabora con los riñones, la piel y los pulmones en los procesos de eliminación de residuos.

Las últimas partes del intestino – el colon (o intestino grueso) y el recto – son ciertamente las más importantes.

En estas áreas, gracias a las enzimas ya la flora bacteriana, la digestión se completa y las sustancias fundamentales son absorbidas: el agua, los aminoácidos (constituyentes de las proteínas) y muchos de los productos medicinales que usamos.

¿Qué sucede cuando las paredes del colon no están sanas?

Sucede algo muy peligroso para la buena salud: la mucosa se inflama y pierde su impermeabilidad.

Es decir, permite que sustancias tóxicas, algunos parásitos y fragmentos de alimento no bien digeridos atraviesen y entren en los líquidos orgánicos (la sangre y la linfa).

Estas sustancias nocivas, difundiéndose en el organismo entero, pueden generar los síntomas más diversos.

La relación incluye las migrañas, alergias, acné, psoriasis y otras enfermedades de la piel, trastornos de la próstata, diverticulitis, graves prisiones de vientre, prolapsos intestinales, artritis, reumatismos, problemas cardiacos, asma, problemas respiratorios, nódulos de las mamas, pérdida de vitalidad, cansancio, depresión, falta de concentración, agresividad, ataques de pánico, infección, inflamaciones, poliartritis, problemas del cabello, parasitosis intestinal que producen el bruxismo (crujir de dientes nocturnos) y muchos otros disturbios.

Examinemos algunas condiciones responsables de hacer de nuestro intestino el punto inicial de tantas disfunciones y enfermedades que, en un primer momento, nadie se asociaría a ese órgano.

Enfermedades del intestino

Básicamente, incluso en una persona sana es posible encontrar una o más de las siguientes anomalías:

1 Incrustaciones fecales

2 Disbiosis intestinal

3 Síndrome del intestino irritable (SII)

4 Síndrome de hiper permeabilidad intestinal

5 Gluten y enfermedad celíaca

Vamos a analizar cada una por separado:

  1. Las incrustaciones fecales

“La mitad de las personas que declaran gozar de buena salud llevan continuamente dentro de sí, desde la infancia, varios kilos de sustancias que nunca fueron eliminadas”, afirma el profesor y médico Arnold Ehret.

“Para esas personas, una buena evacuación al día no tiene ningún significado.”

Cuando pensamos en la harina de trigo, sentimos gratitud, imaginando que con ella se mata el hambre de la humanidad desde el principio de la historia.

Es necesario, sin embargo, dejar claro que la harina usada en los tiempos pasados ​​era integral, y las amas de casa que intentaron hacer con ella masa para pan saben muy bien cuán difícil es trabajarla sin mezclarla con harina blanca normal.

Pero la harina blanca, desgraciadamente, presenta un grave inconveniente, peligroso y poco conocido: ¡ella pega!

Esto es fácil de comprobar cocinando a fuego bajo harina blanca y agua: se crea un pegamento tan bueno que hasta hoy se utiliza para encuadernar libros antiguos.

Con el paso de los años, los alimentos que contienen harina blanca dejan una capa sobre las paredes del intestino, especialmente sobre la parte final de ellos, el intestino grueso o el colon.

Esta cola, acumulándose más y más cada día, puede llegar a ser tan espesa que en el espacio central del intestino (el llamado lúmen) es difícil pasar un lápiz.

Una de las mayores causas de los problemas intestinales, especialmente los del colon, es esa pega que, a lo largo de los años, se convierte en una verdadera incrustación, parecida, en las palabras del doctor Jensen, a los neumáticos de un automóvil.

Por supuesto, esas incrustaciones no son las únicas responsables.

A ellas se debe añadir la vida sedentaria, la contaminación ambiental, el uso de medicamentos no naturales, una alimentación no balanceada, demasiado rica en azúcares, alimentos refinados y aditivos químicos y, al mismo tiempo, pobre de elementos importantes como fibras, vitaminas Y sales minerales.

A todo ello hay que añadir el estrés, que determina un cambio de las paredes intestinales, provocando contracciones excesivas o insuficientes.

Esta condición no sólo causa una acumulación de toxinas y un aumento de las incrustaciones fecales antes descritas, sino también puede influir en la flora bacteriana, haciendo más lentos y menos eficaces los procesos biológicos propios del intestino.

  1. La disbiosis intestinal

En el colon existe una notable flora intestinal, susceptible de modificaciones que la hacen muy peligrosa para la salud.

Cuando la flora es equilibrada y útil al organismo, ocurre una condición de salud que tiene el nombre de eubiosis.


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