Fiebre Amarilla – Causas, Síntomas y Tratamiento

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La fiebre amarilla es una enfermedad viral que se transmite al ser humano principalmente por dos mosquitos, el Haemagogus y el temido Aedes aegypti.

El gran problema de la enfermedad está en su estado más grave y raro que puede tener síntomas extremadamente maléficos pudiendo llevar a las personas infectadas a la muerte.

La transmisión de la fiebre amarilla

La fiebre amarilla se transmite a través de dos mosquitos, cada uno con su especificidad siendo uno de origen más rural y otro que afecta más a las ciudades.


El Haemagogus es la especie de mosquito que prolifera la enfermedad de la fiebre amarilla en la región de los bosques y también en áreas rurales, ya el Aedes aegypti tiene sus acciones de proliferación dirigidas a las ciudades, éste también puede transmitir enfermedades como el dengue, Zika y Chikungunya .

Hay dos formas de que la enfermedad se transmita a los seres humanos, siendo una de ellas el mosquito picando animales con el virus (como monos) y luego el ser humano.

La otra teniendo el mosquito atacado a un hombre / mujer portador del virus y luego picado a otra persona.

fiebre amarilla

Síntomas de la fiebre amarilla

Hay dos fases de la enfermedad, siendo la primera muchas veces imperceptible y la segunda más grave, causando problemas como insuficiencia hepática e incluso llevar a la persona a la muerte.

Los principales síntomas de la primera fase son fiebre alta, el cansancio, los dolores de cabeza intensos y los dolores musculares, además de náuseas y vómitos, síntomas que se pueden comparar con cualquier virosis o gripe.

La segunda fase tiene problemas más relevantes y característicos, pudiendo causar insuficiencia hepática y también renal, además de dejar la piel y ojos amarillentos, causar hemorragias y un cansancio intenso.

Tratamiento de la enfermedad

Los tratamientos para la fiebre amarilla están relacionados con los síntomas que causa, pues no existe una cura específica para el virus, siendo el propio cuerpo quien exterminará la enfermedad y acabará generando una protección contra el virus.

Lo indicado es que las personas que tienen fiebre amarilla se queden en reposo y tomen mucho líquido, siendo en algunos casos preciso restablecer las pérdidas sanguíneas causadas por posibles hemorragias.

Prevención contra el virus de la fiebre amarilla

La prevención contra el virus de la fiebre amarilla se realiza de dos maneras, una a través de la vacuna y otra en el combate a los mosquitos transmisores.


La vacuna debe tomarse en dos dosis entre la edad de 9 meses a 10 años de edad, siendo necesario refuerzo si la persona no ha tomado las dos dosis durante la infancia.

Los gestantes y los ancianos deben buscar un médico antes de la vacunación. Las personas que van a viajar a áreas de riesgo necesitan vacunarse antes para evitar la contaminación.

En cuanto al combate del mosquito es necesario eliminar los criaderos de las larvas.

Las especies transmisoras de la fiebre amarilla son muy similares, pues les gusta el agua parada, ya sea limpia o sucia, siendo necesario evitar la acumulación en vasos de plantas, baldes, escombros, rieles, etc.

¡Ten cuidado con la fiebre amarilla!

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Este sitio no pretende sustituir el trabajo de un especialista. Siempre consulte a un médico.


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